Epayama Kaganuku

Epayama Kaganuku

O por qué los extrangeros existen... pero poco.

Equipo de trabajo:

Elia Cuadrado

Javier Nuñez Pérez-Seoane

María García Carpintero

Paula Cánovas Ortiz

Epayama nace en Tokyo, vive en Tokyo, su mundo Japón, su nación personal se circunscribe en Tokyo, entre su casa, el metro, su trabajo, la casa de sus padres, alguna casa que frecuenta, o frecuentaba, algún restaurante, pero no demasiados, su gato, su lavanda, su té, su literatura erótica. Esta es Epayama, y esta es Epayama en Japón.

La nación personal es algo intransferible, intocable, y único para cada persona. La nación con límites allá dónde cada uno ponemos el límite de nuestra vida, tanto física, allá dónde vamos a trabajar, a comprar melón o a beber vermú, como mental, los espacios que nos producen paz, que nos producen tranquilidad, o que nos llevan a memorias de lo que fue, de lo que es o de lo que puede ser; como emocionales, los espacios que nos llevan a los mejores momentos como a los peores, los que evocan el dolor, la alegría, la pena, y el amor.

Javier Núñez Pérez-Seoane

 

El extranjero
La definición tradicional del extranjero se basa en la división política del territorio -Toda nación que no es propia, RAE-, en la “pertenencia” a un País o una Nación dejando fuera todo lo exterior a las fronteras. Pero ¿es eso realmente el extranjero? La pertenencia a un país o un lugar es un concepto, “la patria es un invento” como nos cuenta Federico Luppi en Martín Hache. En realidad la extranjería no tiene relación con las barreras políticas sino con el conocimiento con “lo que nos es propio” y no con la nación en sí.
Nuevos medios de transporte, comunicaciones, internet… hacen que las distancias pierdan su sentido. Por tanto el concepto de extranjero cambia, pasa a ser lo no propio, lo ajeno, lo que no conocemos o no nos interesa conocer.

Extranjeros individuales
El extranjero y por tanto la nación personal se convierte en algo vivo e individual. Cada uno tiene su propio extranjero, sus propias fronteras y límites. El hombre ocupa un lugar en el mundo, metáforicamente siempre se habla de caminos o senderos, que a veces se cruzan otras se combinan.
Nuestras naciones pueden ser aliadas, enemigas desconocidas, tangentes, son tantas como personas, limitadas en el tiempo, por las experiencias, y por el lugar que nos toca vivir, Madrid, Komogane, o Dubai.

MAPA DE EPAYAMA

MAPA ELIA

El extranjero es algo vivo e individual…

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